El primer paso es valorar la posibilidad de aplicar un aumento mamario. La nueva técnica de aumento subfascial a través de la axila permite rellenar la mama vacía y evitar el abordaje areolar. En muchas ocasiones se evita también la extracción de piel y por tanto, la presencia de cicatrices. En ese caso, el siguiente escalón sería eliminar el tejido cutáneo alrededor de la areola, de forma que quede sólo una cicatriz alrededor de ésta, y colocar una prótesis de silicona. Con este implante se consigue dar volumen, rellenar la mama, recuperar volumen sobre todo en la zona del escote (cuadrantes inferiores) y disminuir la cantidad de piel que se deberá eliminar.
Si la mujer no quiere aumentar el volumen de su pecho la técnica cambia. En esos casos se remodela la glándula por dentro, hasta situarla en su posición original, darle proyección y conseguir que adopte una forma más juvenil. Si no hay volumen suficiente hay que poner un implante para dar volumen y además reducir la cantidad necesaria de piel a extirpar. Según la posición de la areola, sólo será necesario extraer piel alrededor de la misma o, en casos más severos, realizar un corte vertical desde la areola al surco. La cicatriz resultante es sólo visible los primeros meses.
La cirugía se realiza con anestesia general, dura entre 90 y 120 minutos y suele requerir una noche de ingreso.
Postoperatorio y recuperación
Tras la intervención hay que llevar un sujetador día y noche durante un mes para que la glándula cicatrice en su nueva posición.
A los tres o cuatro días se puede reiniciar la vida laboral normal.
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